En palabras de Filio:"En esta inmensidad a la que llaman tiempo,en esta inmensidad donde vamos viviendo te encontré frente a frente y no,todavía no lo entiendo..."
En palabras de Benedetti: "es tan lindo
saber que usted existe uno se siente vivo y cuando digo esto quiero decir contar aunque sea hasta dos aunque sea hasta cinco no ya para que acuda presurosa en mi auxilio sino para saber a ciencia cierta que usted sabe que puede contar conmigo..."
En palabras tuyas: "Ni hilo ni aguja para domesticarte... Parecía imposible, inverosímil, pero imaginé que lo había hecho aunque en realidad sé que vagas libre por las paredes de mi cuarto, al igual que por las de mis días, las de mis pensamientos y,¡cómo no!, por las de mis sueños..."
En palabras mías:"Si tuve que recurrir a pedir palabras a otros... Imaginarás que estoy en ese punto 'Ya no sé cómo decirlo' y es que son tantas- TANTAS- cosas que no encuentro que salgan más allá de un palpitar rápido y unos ojos vidriosos. Gracias, gracias... Infinitas gracias por todos estos días, por cada uno de sus segundos... Por tu amistad"
*Princesa, ahora no podrás negarme que es el número cinco ¿Verdad?
miércoles 3 de febrero de 2010
... .
"Voy a quedarme aquí todo el tiempo que haga falta. Estoy esperando la casualidad de mi vida, la más grande, y eso que las he tenido de muchas clases. Sí, podría unir mi vida uniendo casualidades..."
¡Son los números, malditos, que no me dejan! Hoy he querido escribirte y ahí estaban. Será como decir 'Te quiero' cuando escriba 1, 2 ó 3, será, entre nosotros, un pacto porque un profesor de nevado delantal me mira y no me dejará ser en otras palabras, y no me dejará ser si no es en números... Y aún así, los de mi lápiz, te pertenecen.
Anacronista.
*(Encontrado en alguna hoja, de un cuadernos de matemáticas, del año pasado... Ya comprendo porque ese ramo sigue siendo deficiente)
Quería publicar otra cosa pero esta canción me anda dando vueltas hace días... Además no puedo evitar caer con el señor Serrano. La versión en directo no tiene buen audio así que dejo la del CD y más abajo, por si alguien quisiera oírla en directo, la que corresponde al concierto en Barcelona, que es el mejor video.
El miedo... El miedo... Mientras no nos deje inactivos.
Lo amaban, ni más ni menos, y se sacaba cada mañana las espinas del sueño. Juraba y maldecía y se enredaba en la alambrada de la mansa rutina.
Vivía como tú o como yo. El viernes por la noche iba a buscar a su amor. Fumaba tranquilo, planeaba la semana y ella le arrancaba el cigarro y lo besaba.
Y un día lo mordió el virus el miedo. Entendió que las mujeres nunca tienen dueño. Y temió que ella marchase, que se agotase el manantial sin un por qué.
Venció el miedo y faltó a la última cita, no descolgó el teléfono que aullaba en la mesilla. Y el temor a la derrota lo agarrotó como un calambre, sin un por qué.
Duro, intenso y precario... Se enfrentaba cada día al oleaje en el trabajo. Y una mañana la cobardía lo paralizó en la puerta y no entró a la oficina.
Volvía a despertar y empezaba el periódico como tantos, por detrás. Vio y sintió la noche del planeta y su desastre, tuvo miedo y decidió no salir a la calle.
Y ahí lo tienes encerrado en casa, temblando como un niño, sellando las ventanas, para no ver, ni escuchar, sentir, notar la vida estallando fuera. Por miedo a sentir miedo fue a la cama, como una oruga se escondió y envuelto entre las mantas se durmió, hizo humo el sueño y se olvidó del mundo por miedo a despertar.
Aún sigue dormido. Pasaron los inviernos y aún sigue escondido, esperando que tu abrazo le inocule la vacuna y elimine el virus del miedo y su locura.
Si alguna vez andando a cien leguas de aquí, al otro lado de las cumbres en donde sólo el cóndor es quien gobierna, gustan el placer de sentir una mirada verdadera y encuentran una pequeña sumida en el oxímoron de quien es social anacoreta, tengan por bien regalarle una caricia de mis labios, pues temo acaso que mi esperanza no rescate al cruzar un puñado de eternas nieves para con ellas regar aquel suelo en lágrimas de ilusión, e incapaz de superar el muro que soberano nos separa sigamos como dos desconocidos.